las paredes del baño son de color crema como todo en ese sueño
y los cuadros-espejos se enfilan entre los pequeños cuadros de los mosaicos
no hay nada más que ese color de hueso y el grito cuadriculado en silencio
El resplandor. El resplandor con el que se lucha en vano, pues se golpea en la nada. Las brasas de la noche, de lo sagrado, grabadas en el pecho, que no terminan, no se callan.